Sociedad del conocimiento, TIC’s y Educación Superior
Sociedad del conocimiento, TIC’s y Educación Superior
En efecto, La sociedad del conocimiento es un concepto cuya génesis la podemos ubicar hacia el final de la década de los años 60. Gracias a los aportes de Peter Duker, a través de su libro, La sociedad Post-capitalistas, se comienza a tener conciencia de la importancia que guarda el conocimiento como factor de riqueza. El modo como el conocimiento aparece vinculado a la economía tiene que ver con las funciones del saber en el seno de las instituciones, los sectores de la producción o los centros planetarios de investigación, por ejemplo. En el transcurso de la década siguiente, surgirá con mayor fuerza el argumento según el cual, el saber se impone a las formas tradicionales de producción de bienes materiales. El valor de una mercancía dejará de estar limitado a los procesos, insumos y medios para su elaboración pues sobre ella se cierne un poder mayor denominado conocimiento. Este, en consecuencia, se convierte en una mercancía y en un poder. Como insumo contribuye a la producción de otras formas de mercancía. Por ejemplo, las patentes, el discurso de un especialista, el conocimiento de un sujeto producto de una práctica política, social, cultural o económica. En tanto poder, el conocimiento tiene la capacidad de incidir en las decisiones políticas, sociales o culturales. Los centros del conocimiento devienen rápidamente mecanismos de producción de riqueza e inciden en las decisiones sociales. El descubrimiento del genoma humano muestra este gran poder del conocimiento puesto al servicio de la industria y de las políticas éticas necesarias para la investigación. El conocimiento tiene la capacidad, a la vez, de incluir y excluir a los sujetos. En todo, el conocimiento deviene rápidamente un campo de poder y una mercancía susceptible de producir riqueza. Con este surgimiento las funciones sociales de la educación se ven impactadas pues ellas deben responder a la pregunta ¿formar a un sujeto sobre qué función del conocimiento? Si antes dicha función se limitaba al desarrollo de una autonomía y libertad, a la inclusión en la sociedad y la producción, hoy el impone otras lógicas; alcanzarlo es también lograr un cierto poder, distinción, prestigio y reconocimiento. El conocimiento como poder y como mercancía controvertiría, entonces, las funciones tradicionales de la educación: insertar, vincular y aprender. Además de estos tres principios, en la sociedad del conocimiento surgiría otro: el conocer como poder. Este poder tiene que ver con la manera como un sujeto hace uso del conocimiento, la forma como adquiere valor en las instituciones y los modos como circulan en la sociedad. Si antes los sujetos se formaban para poder esta en un lugar, promover y lograr un cierto estatus, hoy el conocimiento se adquiere para poder tener mayor visibilidad y riqueza.
El conocimiento se expande con la irrupción planetaria de las tecnologías de la información y la comunicación. Este nuevo espacio ensanchará aún más la necesidad del conocimiento y del saber. En la medida en que los centros del poder científico promueven una dinámica planetaria, va surgiendo la necesidad en los sujetos de la interconexión. La sociedad informaciónica es un espacio de amplitud en cuya esencia el conocimiento se vuelve una mercancía singular. Este espacio conecta a los individuos, provoca nuevas identidades, genera necesidades y reduce la distancia entre los individuos. Así, la sociedad del conocimiento es a la vez un espacio donde nuevas referencias y valoraciones del saber tienen lugar y donde nuevas formas de producción, circulación y apropiación de saber son necesarias. El uso de las Tecnologías de la información y la comunicación se convierten en el mecanismo por medio del cual los sujetos pueden acceder a ciertos conocimientos. Ella virtualiza el acto y reduce ciertas dimensiones como el tiempo y el espacio. Un sujeto puede estar, a la vez y al mismo tiempo, en dos o más regiones, en otro país y dialogar en tiempo real con otros colegas sin que tenga necesidad de desplazarse físicamente. La información enriquece a la vez el conocimiento y genera nuevas necesidades. Los sujetos son impactados por los medios informaciónicos; sus necesidades de saber cada vez se amplían y profundizan y esto transforma la formación recibida.
La sociedad del conocimiento y las Tecnologías de la Información y Comunicación contribuyen en la generación de nuevas dinámicas de formación. Inclusive, las tradiciones pedagógicas, los saberes transmitidos, los conocimientos aprendidos exigen nuevas modalidades y medios. Las prácticas profesionales, de saber y de conocer reclaman, cada vez más, la introducción de medios informaciónicos acordes con las dinámicas planetarias, sociales y culturales hoy. Por este motivo, se hace necesario comprender, interpretar y conocer las dinámicas de la sociedad del conocimiento y sus relaciones de afectación en las prácticas de saber, en la organización, políticas y modalidades existentes en la Educación Superior. Tal vez, una cuestión urgente exige ser tratada histórica, filosófica, económica y sociológica con el fin de saber cómo y de qué manera la Educación Superior interpreta, se apropia y promueve nuevas modalidades pedagógicas y de saber y qué prácticas se desprenden de esta realidad en la cual se inscribe el hombre del presente y del futuro. De hecho, la sociedad del conocimiento es un concepto cuya capacidad de saber nos muestra las transformaciones institucionales y sociales. En qué medida, entonces, el campo de la Educación Superior responde a dichas transformaciones y cómo las políticas, discursos, prácticas, saberes y conceptos muestran una dinámica en esta línea.